La mujer que acabo con la vida de su esposo e hijos por celos, fue condenada a 50 años de prisión

El juez de conocimiento aseguró que la enfermera, quien estaba borracha al momento del ataque, no tuvo compasión con su familia.
Gloria Aide Huertas, enfermera de profesión, tomó un arma cortopunzante, atacó a su esposo, quien en ese momento estaba ebrio sobre un sillón de la sala de su casa, y para ocultar el delito y no dejar testigos se dirigió a la habitación de sus hijos de 7 y 10 años y los asesinó fríamente, ante el clamor y el llanto desesperado de los niños.
Fue así como el juez de conocimiento resumió la acción criminal desplegada por esta mujer, quien no tuvo compasión con su familia y la sentenció a la muerte en un ataque alterado de celos, mezclado con una fuerte dosis de licor.

Unas horas antes del trágico suceso, la enfermera y su esposo, el agente de la Policía Iván Zorro, habían estado compartiendo en una taberna, en el barrio Primavera, y hablando sobre la difícil situación de su convivencia, en la madrugada, la pareja decidió marcharse a su apartamento, pero el tono de la conversación se puso muy candente y la mujer, alterada, sacó a relucir las infidelidades de su compañero con una mujer que, dijo, haberla conocido y que sabía dónde vivía.
La Fiscalía dijo además que Gloria Aide Huertas hizo 45 llamadas telefónicas al móvil de la supuesta amante de su esposo para comprobar que sí era verdad la relación y dejar claro que había una infidelidad.
La mujer, narró la Fiscalía, calculó el tiempo y la hora precisa para fraguar su macabro plan.
El agente, un poco pasado de copas, llegó hasta la sala de su apartamento y quedó tendido sobre un sillón boca abajo. Sigilosamente, la enfermera pasó a la cocina y extrajo de un cajón un afilado cuchillo plateado y se dirigió directamente a la sala para atacar al patrullero. El hombre recibió múltiples heridas que le quitaron la vida de forma inmediata.
La Fiscalía reveló que uno de los episodios más trágicos de este hecho fue la forma de actuar de la acusada para atacar y asesinar a sus hijos.
«Fue un acto increíble, abominable, que solo cabe en la cabeza de una mujer desquiciada, sin valores, sin el mínimo respeto a la vida de sus propios hijos. Niños que dormitaban en su habitación y que no pudieron defenderse. Fueron sorprendidos y violentados por su propia mamá, quien tenía un total desprecio por la vida de los hijos», indicó el ente acusador.

La Policía judicial acudió al sitio y encontró a la mujer en el piso, ensangrentada, asegurando que tuvo que actuar para salvar su vida.
La Sijín realizo un trabajo forense y recopiló pruebas en el apartamento, descubriendo que la mujer optó por autolesionarse para intentar engañar a las autoridades. En el relato admitió haber asesinado a su esposo.
Las versiones de la mujer ante la Fiscalía fueron contradictorias y, una vez salió del hospital, se llevó a cabo su captura por el triple homicidio.
Su coartada no funcionó, sus versiones fueron mentirosas e inaceptadas por el juez. Ahora tendrá que pagar una pena de 50 años de prisión.

