Se prohíbe el matrimonio infantil en Colombia
El alto tribunal declaró inexequibles y condicionó una serie de disposiciones de derecho civil, que permitían el matrimonio con menores de 18 años.

Tras un extenso debate entre los nueve magistrados del alto tribunal, se consideró que esa figura resulta contraria con el bloque de constitucionalidad y puede causar daños irreparables para los niños y niñas que terminan implicados en esa figura.
El alto tribunal declaró “inexequibles los artículos 117 y 124 del Código Civil, y declaró exequibles condicionalmente, en el entendido de que la edad mínima para contraer matrimonio es de 18 años, el numeral 2 del artículo 140 del Código Civil, el inciso 2 del parágrafo del artículo 53 de la Ley 1306 del 2009 y el artículo 1 de la Ley 54 de 1990”.
En una decisión histórica, la Corte Constitucional de Colombia ha declarado inconstitucionales varios artículos que permitían el matrimonio infantil, estableciendo que la edad mínima para contraer matrimonio en el país es de 18 años. Esta resolución marca un paso significativo en la lucha por los derechos de los niños y niñas, y busca erradicar una práctica que ha sido motivo de preocupación durante años.
A pesar de que el Congreso ya había eliminado formalmente el matrimonio infantil, la Corte consideró necesario tomar medidas adicionales para garantizar que no se permitieran uniones tempranas bajo ninguna circunstancia. La decisión responde a la necesidad de proteger a los menores de edad de situaciones que pueden poner en riesgo su salud física y emocional, así como su desarrollo integral.
La Corte subrayó que el matrimonio infantil está vinculado a problemáticas sociales como la violencia de género, el embarazo adolescente y la falta de oportunidades educativas. Cada año, miles de niñas son forzadas a casarse antes de alcanzar la adolescencia, lo que limita sus posibilidades y perpetúa ciclos de pobreza y vulnerabilidad.
Con esta sentencia, se espera que se tomen medidas más efectivas para garantizar el bienestar de los menores y fomentar un entorno en el que puedan crecer y desarrollarse plenamente. La decisión también resalta la importancia de seguir trabajando en políticas públicas que protejan los derechos de los niños y promuevan su educación y empoderamiento.
Este fallo no es solo un triunfo legal; es un acto de valentía que desafía estructuras sociales profundamente arraigadas. Cada año, miles de niñas son forzadas a entrar en matrimonios precoces, truncando su educación y exponiéndolas a situaciones de abuso y explotación. La Corte ha enviado un mensaje claro: el bienestar y la dignidad de nuestros niños deben ser prioridad.

