La Educación, después de la pandemia

¿Cómo será regresar a clases cuando todo esto pase?

La verdad hoy son muchas las preguntas que están en el aire en medio de esta coyuntura sobre el futuro. Pero al parecer solo dos caminos por tomar una vez se termine la pandemia: volver ‘a lo de siempre’ o el camino que conduce a nuevas ideas. De esta disyuntiva no está exenta la educación.

La pandemia de la covid-19 ha puesto de relieve cuestiones arraigadas que se remontan a 200 años en el sistema educativo global, desde la desigualdad de financiación entre las escuelas, hasta la falta de enfoque en el bienestar emocional, con muchos matices de por medio.

De allí y como se pregunta Conrad Hughes, director de campus y educación secundaria de La Grande Boissière, Escuela Internacional de Ginebra, en un artículo para el Foro Mundial Económico: “¿Volveremos al aprendizaje pasivo tradicional frente a un tablero, o nos moveremos a un nuevo camino centrado en el bienestar de los estudiantes y en la reducción de las profundas desigualdades del aprendizaje global?” ¿Qué camino tomarán los educadores y las escuelas, los padres y los estudiantes, los gobiernos, la humanidad?”.

Todo parece indicar que sí habrá un cambio. Hace unas semanas, el Grupo Atlantis –un cuerpo de 26 exministros de Educación y jefes de gobierno de todo el mundo–, señaló: “La pandemia mundial a causa del coronavirus representa el desafío más importante para la educación en todo el mundo desde la Segunda Guerra Mundial”.

¿ Que dejo al descubierto esta pandemia en materia de educación ?

Gran parte de los niños y profesores se fueron a sus casas y, por medio de diversas estrategias, principalmente la virtualidad, se intentó continuar con el proceso educativo.

Sin embargo, esto dejó en evidencia las mayores fragilidades del sistema: las muchas deficiencias e inequidades en los sistemas educativos, desde la banda ancha y las computadoras necesarias para la educación en línea, pasando por los entornos de apoyo necesarios para enfocarse en el aprendizaje, hasta las dificultades encontradas para alinear los recursos de enseñanza con las necesidades.

En palabras de Andreas Schleicher, director de Educación en la Ocde: “Los estudiantes privilegiados consiguieron sortear rápidamente las puertas cerradas de los centros y encontrar vías hacia oportunidades de aprendizaje alternativas apoyados por sus padres y deseosos de aprender; los de familias desfavorecidas se quedaron fuera cuando las escuelas cerraron”.

Según las cifras de la Unesco, la mitad del total de los alumnos en el mundo –unos 826 millones de estudiantes– que no pueden asistir a la escuela debido a la pandemia, no tienen acceso a una computadora en el hogar y el 43 % (706 millones) o no tienen internet.

Incluso para los maestros de países que poseen una infraestructura fiable de tecnología en los hogares, la rápida transición al aprendizaje en línea ha sido difícil. En el caso de los profesores de las regiones en las que el acceso a las TIC y otras metodologías de aprendizaje a distancia es más reducido, la transición ha sido aún más difícil o hasta imposible.

Por hablar de la zona rural de nuestra ciudad nos llego un video hace unos meses en donde se ponía en evidencia no solo la falta de conectividad, sino también la falta de equipos tecnológicos que les garantizara su educación.

En el departamento, la gobernadora Clara Luz Roldan dado que  el gobierno nacional dejo ese tema en manos de los gobiernos departamentales y previas encuestas, anuncio que los niños no volverían  por lo menos durante un tiempo a las aulas e clase.

En ese sentido el alcalde Víctor Álvarez realizo varios sondeos con los padres de los estudiantes los cuales manifestaron “ que preferían que sus hijos perdieran el año, antes de enviarlos al colegio”

“Muchos son hijos de vendedores ambulantes, no tienen los recursos

para tener un computador”, dice el profesor.

Lo que hay que decir, además, es que no es cierto lo que dicen de que “los niños, niñas y adolescentes son nativos digitales”. se tiene esa idea porque usan redes sociales; sin embargo, solo eso saben hacer. “Tenemos un analfabetismo virtual impresionante”

Además se  evidencia es que los estudiantes, los padres y los maestros se han dado cuenta de lo agotador que es estar en las pantallas todo el día, es decir, la virtualidad no es la respuesta ni es el futuro, el aprendizaje remoto, esto nos ha recordado que un aprendizaje poderoso solo puede ocurrir cuando estamos comprometidos, enérgicos y enfocados. Si se trata de completar horas, entonces estamos perdiendo el punto”, resalta un artículo del Foro Económico Mundial.

Investigadores de la Universidad de Pekín han dicho que “las sesiones en línea entre 15 y 30 minutos son más efectivas”. Esto debe causar cierta reflexión sobre cuán efectivos son los modelos actuales de educación en los que los estudiantes están en las aulas durante horas y horas con pocos descansos.

La investigación de la Ocde recién publicada sobre la educación pos- covid, en la que se plantean lineamientos de cómo debería darse este cambio, se resalta que la imaginación, la conciencia y el sentido de la responsabilidad serán los que ayuden a sacar partido de la tecnología para crear un mundo mejor.

Y es que actualmente, el éxito en la educación tiene que ver con la identidad, la capacidad de intervención y las metas.

En ese mismo documento se señala que el problema para lograr el cambio reside en que desarrollar estas capacidades cognitivas, sociales y emocionales exige un enfoque muy diferente del aprendizaje y la enseñanza, y una nueva categoría de enseñantes. Y explica que en los contextos tradicionales en los que el propósito de la enseñanza es impartir conocimiento prefabricado, los sistemas educativos se pueden permitir una baja calidad del profesorado.

Cuando esta es baja, los gobiernos suelen decir a sus enseñantes exactamente qué hacer y cómo quieren que se haga, utilizando una organización industrial del trabajo para obtener los resultados deseados. “El reto es convertir la docencia en una profesión de trabajadores del conocimiento avanzados que desempeñen su función con una gran autonomía profesional y dentro de una cultura de la colaboración”, dice el informe.

Así las cosas al parecer la educación tradicional necesita un reingeniería en toda su estructura, para seguir avanzando en esta nueva era de la humanidad.

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